Història dels Impitoyables

Los inicios del grupo

La historia del grupo de cata Impitoyable se remonta a 1992, año en que tuvo lugar la 1ª promoción del curso de Sommeliers Profesionales en la Escuela Superior de Hostelería de Barcelona.

Los estudiantes de esta primera promoción (1991-1992) eran jóvenes que provenían de diversos ámbitos de la restauración y que querían adentrarse en el mundo de la enología. Tenían muchas ganas de aprender y formarse y quisieron crear un grupo de cata para poner en práctica lo que estaban aprendiendo en las clases de sumillería. Ignasi Torralba, Agustí Peris, José Luis Diéguez, Rafael Marañón, Jordi Rubio, Juan Carlos Ibáñez ,José Mª Milla y Jesús Castillo, fueron los primeros miembros que decidieron reunirse cada lunes a las 6 de la tarde en el restaurante barcelonés Amaya para catar  vinos. Desde entonces y durante ya casi 25 años, todos los lunes ininterrumpidamente se han ido reuniendo para catar y no dejar así nunca de aprender del apasionante mundo del vino.

El nombre del grupo

El joven grupo de cata decidió que las catas fueran a ciegas, ya que –según cuenta uno de ellos- eso significaba una gran prueba de humildad tanto para el catador como para el vino. Se decidió que la copa a utilizar fuera el taster impitoyable, unos vasos con dos hendiduras para los dedos, diseñados especialmente para catar y con los que es fácil ver los defectos del vino. Se consideran unos vasos “duros”, que ocultan a veces las virtudes de los vinos y destacan pequeños fallos que a veces pueden quedar ocultos cuando se catan con un vaso normal.

El grupo, con su afán de aprender lo máximo posible de los vinos catados, quiso que este vaso fuera una pieza clave de sus catas, y de ahí que decidieran ponerle al grupo el nombre de “ Impitoyables” –que también significa despiadados, palabra que, según ellos, también les describe mínimamente, dado  a la exigencia del grupo -.

Se trata de un grupo de cata poco común, que poco a poco fue adquiriendo un gran prestigio dentro del mundo del vino, y todos sus miembros –al que se han ido incorporando miembros de las sucesivas promociones de la Escola- han acabado siendo grandes sumilleres o enólogos de importantes bodegas o restaurantes. Poco más tarde añadieron también al nombre del grupo “Asociación Profesional de Sommeliers”, hecho que les definió mejor al tratarse realmente de sumilleres profesionales que se asociaron para catar juntos.

En seguida las bodegas se dieron cuenta de la influencia del grupo y algunas les empezaron a enviar botellas de vinos -de su propia bodega e incluso vinos de la competencia- para que las cataran a ciegas y les entregasen luego los resultados de dicha cata. De este modo, las bodegas podían conocer cuáles eran los defectos y las virtudes de sus vinos y cómo podían mejorar con respecto a los demás. Algunas veces asistía a la cata el enólogo de la bodega, pero dado que eso les influía mucho a la hora de votar, optaron más tarde por hacer las catas “cerradas” y sin presencia de ningún bodeguero.

Se llegó a editar una guía donde estaban recopiladas todas las catas de ese año; en la primera edición se dijo que era un grupo de cata anónimo, pero ya en la segunda se supieron los nombres de los catadores. Adolf Gómez, que fue Mejor Sumiller de España en dos ocasiones, entró también poco después en el grupo. Varios sumilleres de reconocido prestigio han pertenecido también al grupo, como Agustí Peris que fué Nariz de Oro en su 1º Certamen entonces sumiller de el Bulli , Antoni Batet entonces sumiller de la Maison de Catalogne en París , Juan Carlos Ibáñez entonces sumiller del Racó de can Fabes, actualmente en Lasarte (BCN), David Molina entonces sumiller de Vila Viniteca  y David Calp entonces sumiller del Vía Véneto.

Las catas

Todos los vinos catados quedan registrados en unas fichas que el grupo diseñó especialmente. Cada ficha consta de 3 partes:

  • Información básica del vino y la DO: se trata de la última parte que rellenan una vez han descubierto cuál es el vino. El nombre, el tipo de vino, el precio, la DO y el nombre de la bodega).
  • Descripción de la botella: tipo de botella, descripción de la etiqueta (moderna, clásica…), tipo de corcho, longitud y calidad del mismo, variedades, tiempo de barrica, etc.
  • Descripción de la cata: visual (color, burbujas, brillo, nitidez), olfativa, gustativa, y, por último, la puntuación final.

La puntuación oscila entre 0 y 20 puntos, así, un vino puntuado en 10 se considera correcto, sin virtudes ni defectos; un 12 se considera un vino correcto con alguna virtud; un 13 es un vino recomendable por su nivel de calidad y se puede recomendar y quedar bien; un 14-15 lo obtiene un vino excelente; los de 16-17 son considerados grandes vinos; y para que un vino obtenga 18 puntos o más “tienes que oír música sin que haya músicos”, aseguran en el grupo, algo que ha sucedido en contadas ocasiones. Normalmente no hay más de 2 puntos de diferencia entre la puntuación final de cada uno de Los Impitoyables, hecho que demuestra la gran sensibilidad, complicidad y  acierto de los catadores.

Una de las premisas de Los Impitoyables es que debe catar todo el grupo con una sola botella de vino, es por ello que nunca han admitido a más de 14 personas en las catas y, para que no se eternizaran, siempre se han catado un máximo de 8 botellas.

Otra de las peculiaridades de las catas que realizan Lo Impitoyables es que cada uno de ellos van haciendo sus valoraciones y opinan en voz alta y, una vez han hablado todos, consensúan cuáles son los comentarios que quedarán anotados finalmente en la ficha de cata del vino.

Así pues, se trata de un grupo muy heterogéneo, en el que cada uno destaca por descubrir ciertos aspectos de un vino; uno es el mejor determinando la denominación de origen, otro es experto en captar las variedades de uva, otro es infalible acertando el precio de venta y el mercado al que va dirigido el vino, y otro –Ignasi- casi siempre sorprende acertando lo que va a puntuar cada uno de sus compañeros de cata. Los Impitoyables son pues, muy diversos y a la vez están muy cohesionados, hecho que les convierte en uno de los grupos de cata de mayor prestigio de nuestro país.

Para cada sesión, cada uno de los catadores paga alrededor de 3 euros para la compra de los vinos, y el dinero que va sobrando lo reinvierten en gastos que puede tener el grupo, como viajes que han ido haciendo a diferentes denominaciones de origen para conocer a las bodegas y sus vinos más de cerca.

2017 (Aniversario del 25 años del Grupo de Cata)

Actualmente Adolf Gómez (Alma mater y actual coordinador), es el encargado de seleccionar los vinos para las catas. La cata número 5.500, que tendrá lugar en próxima fechas en el año en curso, pretende ser especial, ya no sólo por las maravillas que se catarán, sino porque se ha invitado a todos los catadores que han formado parte del grupo en alguna ocasión, además de algunos invitados de honor amantes del mundo del vino.

Los miembros del Grupo actuales

  • Ignasi Torralba
  • Adolfo Gómez
  • Jose Luis Luis Dieguez
  • José luis Matos
  • Montse Alonso
  • Gemma Vinyoles
  • José Roldán
  • Lluis Prats
  • José Jimenez
  • Joan Muñoz
  • Oscar Munientes
  • Josep Valiente
  • Paco Cordero
  • Jordi Pujol
  • Maite Garriga

Otros Miembros que han pertenecido durante su trayectoria

  • Juan Carlos Ibañez
  • Antoni Batet
  • Agusti Peris
  • Jaume Pont
  • Jose Mª Milla
  • Fréderic Swenson
  • Rafael Marañon
  • Jordi Rubio
  • José Martinez
  • Santi Dieguez
  • Jesús Moratilla
  • Rosa Vila
  • Ugo Moreno
  • María Fernández
  • Gael Lébec
  • Anna Riera
  • Jordi Carbonell
  • Josep Puigcorbé
  • Santiago Imbernon
  • Oscar Salmeron