Oda a los impitos!

Muy buenas impitos!

y por una vez más, renovadas están las ilusiones para volver a deleitarnos de las bondades de la vid, pues ellas, al igual que nosotros, después de su concebida latencia, muestran desnudas su enorme belleza y acicaladas por la fría brisa, la cual reaparece a su fiel cita anual, yerguen firmes el pecho y con los brazos holgando, como cual con placer se levanta de una apetitosa mañanera, para respirar hondo y volver a brotar la sabia de sus entrañas, aportándoles el necesario cariño de la vida ya que con toda su alma nos transmiten con su fruto retoño y que a la espera están ansiosas de tal deseada manicura, pues naturaleza cierta es que de ello brotaran sus hermosos vestidos, para dar paso a su acontecida descendencia. Tanto es así, que nos unen de alegría. Sus bondades no son mas que dignas de admirar, a cada sorbo perpetrado es ingerir un pedacito de su alma y no hay mejor premio el que nos toque disfrutar a cual trago deleitar a tanta pasión variada y nos muestran con afecto el valorar que es todo un lujo de placer el volvernos a reunir a nuestra cita colectiva.

 

Salud y vino impitos!