Vega de Ribes, recuperando la malvasía – 28 de febrer

vega de ribes“Impitos” a la conquista del Garraf

Martes, 28 de febrero, 16 horas. Un reducido número de miembros del grupo visitó la Bodega Vega de Ribes, ubicada cómo no…en Ribes, – nombre con el que los habitantes de Sant Pere de Ribes llaman a este municipio -.

El paisaje es fantástico y la tarde apacible, con una luz única; cuesta creer que nos encontramos tan sólo a 50 escasos kilómetros de la gran urbe que es Barcelona, con el mar a tiro de piedra – 4 kilómetros nos separan de él  -, y rodeados del macizo del Garraf. Porque el Garraf es un paraje único por muchas razones, una de ellas su flora, entre cuyos ejemplares autóctonos tenemos el Margalló (especie de palmera pequeña), pero donde también encontramos Algarrobos (de hecho esta es la región  más meridional donde podemos encontrarlos).

Nos atiende Enric Bartra, propietario actual de la bodega; una bodega y un viñedo colindante a la misma que ha trabajado su familia desde aproximadamente el año 1500. La bodega y la casa familiar es la misma en la que trabajaron y habitaron sus antepasados y eso…sin duda imprime mucho carácter.
Vega de Ribes tiene unas 30 Ha de viñedo en las que hay plantadas unas 15 variedades de uva (Tempranillo, Sumoll, Macabeu, Xarel.lo, Merlot, etc), pero sin duda el emblema de la bodega es la Malvasía de Sitges, variedad en la que los Bartra son unos referentes y que llevan cultivando desde hace 30 años. De algún modo ellos han sido los que han hecho renacer esta variedad, rústica, difícil, y olvidada, poniéndola en el lugar que se merece.

Nos comenta Enric que la apuesta por la Malvasía de Sitges fue arriesgada, porque nadie veía esta variedad como apta para elaborar vinos e incluso hoy día, cuando alguien piensa en “vino de Malvasía” a muchos les viene a la cabeza un vino dulce. La Malvasía de Sitges, como decíamos, es una variedad complicada de cultivar porque es muy silvestre y además muy propensa al oídio. Requiere mucho mimo, mucha atención, a lo que hay que sumar que se trata de una variedad poco productiva y por tanto, escasamente rentable.

Aún pareciendo que todo está en contra, nos hemos de rendir a esta variedad porque unido a su gran potencial de madurez y acumulación de azúcares, es al mismo tiempo capaz de darnos una acidez vibrante equiparable a un Riesling.  Aquí, en Vega de Ribes, a todo lo dicho, sumamos la mineralidad y salinidad que nos da la cercanía del mar y que claramente apreciamos en todos sus vinos.

Y pasamos a lo mejor de la jornada, que sin desmerecer el paseo por las viñas y la fantástica vista que disfrutamos, fue la cata. Enric nos deleitó con una vertical, de para mí su vino estrella, “Sasserra”, una malvasía de Sitges, seca, sin paso por madera y con una evolución en botella maravillosa y particular en función de la añada.

El “Sassera” se elabora desde el año 2000, y dado que la Bodega tiene una filosofía de mínima intervención en viña y en bodega, la añada marca mucho. La fermentación es espontánea y de hecho dura varios meses; se mantiene el vino con sus lías y finalmente, tras leve filtrado se embotella. Ahí pasará el tiempo que queramos tenerlo hasta el día de su bautismo para disfrute de quienes puedan beberlo.

Por orden, estos fueron los vinos catados:

  • “Sasserra 2006”, de color ambarino brillante y seductor, con frutos secos en nariz, y una boca que ensambla a la perfección una carga intensa de fruta pasificada con un toque salino final. La acidez del vino nos cuenta que tiene cuerda para rato y sinceramente, nos traslada sin demasiada dificultad a los Rieslings alemanes.
  • “Sasserra 2010”. El color sigue siendo subido, aunque algo menos intenso. El cambio es radical respecto al anterior, con una volátil presente pero nada desagradable y un perfil aromático hacia notas de ceniza, humo…recordemos que el vino no toca madera….
  • “Sasserra 2014”. En la línea de los anteriores: tiene una personalidad apabullante y diferente. Muestra salinidad y acidez en boca, pero a la vez es muy maduro, con notas de membrillo y orejones.
  • “Ancestral de Malvasía 2009”. El colofón perfecto a nuestra visita y particularmente para mí un verdadero “descubrimiento”.  Nariz madura (pasas, membrillo), carbónico en boca muy sosegado y acidez marca de la casa propio del varietal.  Tiene eso sí un ligero residual de azúcar, así que creo que este ancestral puede dar mucho juego en un maridaje.

Y esto es todo…una tarde memorable en compañía de un bodeguero afable, auténtico y que vive por y para el vino.
¡¡ Gracias Enric!!

Post realitzat per Òscar Muniente

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